En el camino a la Libertad

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Un Mundo Mejor

El mundo necesita nuevas empresas, nuevas personas, con nuevos objetivos más allá de ganar dinero y amasar enormes fortunas. El consumismo ha sido lo que nos ha llevado a la situación actual. Impulsados por la oferta y la demanda, todos hemos contribuido a este desastre. Ahora es el momento de cambiar.

Si el objetivo anterior era el de poseer cuantas más cosas mejor, el actual es crear un mundo mejor. La necesidad anterior era adquirir productos para mejorar la calidad de vida y de ahí se pasó a acumular productos y a convertir el dinero en un producto. El dinero es un medio, no un producto.

Un montón de dinero no sirve para nada si no cumple con una función secundaria. El depositar dinero en un banco sirve para que el banco lo preste a otras personas. Ha quedado claro que el intermediario que elegimos no era el más apropiado. La banca nos ha traicionado a prestadores y prestatarios. Es necesario concienciarnos de que este Diógenes monetario nos lleva a la destrucción y, como cualquier otro síndrome, es necesario empezar a tratarlo ya.

Para mí, vivir mejor es vivir tranquilo, es sentirte vivo, es estar feliz y en paz contigo mismo y con lo que te rodea. Todos tenemos una idea aproximada de lo que es un mundo mejor. Es necesario pensar qué podemos hacer cada uno y actuar en consecuencia.

Cuando realizas una actividad con la que te sientes bien, no importa el tiempo que le dediques, porque te sientes feliz y en paz. Por el contrario, cuando realizas una actividad con la que te sientes mal, el hecho de invertir 8 horas al día, te hace sentir esclavo. Yo siempre he dicho que tener empresa propia es muy esclavizante, ahora entiendo que sólo lo será si no te gusta lo que haces.

Un mundo mejor, construido por personas mejores, con mejores intenciones. Una nueva conciencia está despertando en la humanidad, es el fin del mundo conocido y el inicio de un mundo mejor para tod@s.

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Vive Tus Sueños

 

¿Cuál es tu auténtica vocación? ¿Cómo soñaste que sería tu futuro? ¿Qué quisiste ser de mayor? No lo pienses desde un punto de vista adulto, sino con el corazón de un sueño infantil.

De niña, siempre me había gustado escribir. Mi primer cuento lo escribí con 6 años y recuerdo que mi pobre profesora lo rompió desesperada, porque era demasiado extenso y me llevó todo el día terminarlo. En ese momento, entendí que mi vocación de escritora no me llevaría lejos. Aún así seguí escribiendo más cuentos y poesías que escuchaba. A los 9 años me enamoré locamente de Gustavo Adolfo Bécquer y antes de iniciar el instituto, ya me había recorrido media España a lomos de Rocinante. Nunca dejé de escribir. Los desamores inspiraban versos adolescentes tildados de irreverencias. Quizá algún día aparezcan por aquí publicados. En brazos de la vida, las palabras se derramaban por la tinta del bolígrafo, mi fiel compañero. Pero la vida “no estaba hecha para los soñadores” y mi carácter ordenado me llevó a un mundo en el que absolutamente todo tiene un coste y un valor. Soy Administrativa Financiera y cada día entiendo menos el mundo en el que me formé.

De niña solía imaginarme escribiendo durante horas, en un parque, rodeada de árboles. Soñaba que algún día escribiría un libro que hiciera feliz a la gente. Soñaba… Hasta que un día recibí un mensaje de una buena amiga, que me cambiaría para siempre: “No sueñes con tu vida, vive tus sueños”.

La vida me fue abriendo otras puertas y un buen día desperté. No más estrés, no más relajantes, no más. Decidí respetarme como ser humano. Decidí hacer mis sueños realidad. Descubrí un medio donde poder escribir libremente, los blogs, las redes sociales… Sin preocuparme de nada más que de ser yo misma. Sin importarme ningún contrato con editoriales, ni el número de copias vendidas, ni las ganancias obtenidas o el capital invertido… Nada de cifras, sólo letras.

Recientemente he descubierto una agradable sorpresa, las estadísticas del blog. Jamás imaginé que estos humildes escritos, exprimidos de mis desvariados pensamientos, tuviesen algún sentido para nadie más. Se me cayeron las lágrimas cuando vi que más de 5.500 almas se habían asomado a mi ventana en apenas 8 meses. Es sólo una cifra que representa una intención, el ánimo de dar lo mejor de mí sin condición alguna, de forma libre para tod@s.

En cierta manera, estoy cumpliendo mi sueño. Yo sólo quería escribir para hacer un mundo mejor. Lo mismo para tod@s. Más allá de ganar dinero con un trabajo, está la vocación de las personas. Tus sueños, lo que de verdad te llena. Quizá no llegues a ser futbolista profesional, pero seguro que disfrutas jugando al fútbol. Quizá no llegues al ballet clásico de Moscú, pero seguro que disfrutas bailando, aunque sea en una academia. No importa a dónde te lleven tus sueños, son tuyos y solo tú puedes hacerlos realidad.

Gracias a tod@s los que hacéis mi sueño posible. Gracias a tod@s los que me dais ejemplo cada día. Gracias especialmente a Aurora por mandarme aquel mensaje y a Guille por animarme a hacer de mi Utopía una “realidad”.

Crisis, Crisis, Crisis!!!

Nada hay que hacer para arreglar esta crisis. Los que la inventaron terminarán con su “trabajo”, sólo ellos tienen la solución de su problema.

Ciertamente nada es lo que debemos hacer. Puedes intentar arreglar tu situación para no llegar tan ahogado todos los meses. Unificar tus deudas para que el recibo mensual sea más fácil de pagar. Quitarte de “lujos” innecesarios, o simplemente seguir acumulando deuda como si nada, que viene siendo al fin y al cabo la solución propuesta por nuestros dirigentes sean quienes sean del continente o país que sean. Hagas lo que hagas, sólo te afectará a tu forma de llevar la situación, todo mental.

Esforzarte más, perder los nervios, el sueño y la cordura, no te sirve para nada. Vivir atemorizados por la crisis nos impide ver más allá, nos impide pensar con claridad y nos lleva a cometer actos absurdos.

Los que liaron esta crisis con el fin de devaluar el $, tienen la solución, el poder y los medios para arreglarlo, pero no les interesa hacerlo. ¿Qué podemos hacer los demás? NADA. La deuda de nuestros países crece sin fin y cuando alguno pretende abandonar el juego se le castiga públicamente. Estamos obligados a jugar, no tenemos libertad para elegir, pues un poder “superior” elige por ti cuál es el tipo de interés de tu hipoteca y cuánto cuesta tu vida. Pero hay un lugar donde ningún poder llegará jamás si tú no lo permites. Ese lugar eres tú mismo. Tu mente, tu alma, tu sonrisa, no tienen precio. No te permitas entrar en su juego de dominación mental. ¡¡Que no panda el cúnico!!

Tú tienes libertad para pensar y elegir tu actitud ante las cosas que suceden en tu vida. Tienes libertad para encontrar la paz en tu interior y en todo cuanto te rodea. Tú tienes libertad de amar y ser feliz cada día, a pesar de la adversidad. Respirar conscientemente cada mañana, sentir que estás viv@. Eres un ser humano, conecta con tu humanidad en ti y en otros. Sonreír cada día, recuerda sólo lo bueno que te ha sucedido hoy.

No eres una máquina de producir dinero para pagar deudas. Eres humano, no lo olvides. Ni mejor ni peor que otro, sólo diferente, pero igual de respetable. Explora tu interior cada día, conócete a ti mismo, ámate, encuentra silencio y paz.

La Felicidad es la Ausencia de Miedo

El miedo es una emoción que nos alerta de un peligro. En todos los animales, es muy útil para la supervivencia, pero sólo cuando el peligro es real. En los humanos a menudo el miedo representa un peligro que no es real, es desproporcionado en cuanto al daño o no tiene nada que ver con la supervivencia. Esto es lo que se denomina terror.

Tener miedo a atravesar una calle oscura llena de maleantes, tiene su lógica pues existe un peligro real. El problema es cuando imaginamos que en todas las calles oscuras hay maleantes o damos por hecho que no nos pasará nada si vamos por calles iluminadas. Por costumbre o educación malintencionada, tendemos a generalizar. Nos dejamos llevar por lo que hemos aprendido sobre el peligro, bien por nuestras propias experiencias o por las de otros. Esto nos hace obviar las alertas reales, las cambiamos por pánicos, fobias, terrores que tenemos previamente clasificados en nuestras mentes.

Cuando haya que atravesar una calle oscura vacía y la alternativa sea una calle iluminada llena de maleantes, por costumbre iremos por la calle iluminada porque “nunca sabes qué puede salir de la calle oscura”. Si hiciésemos caso a nuestro sentido del peligro, automáticamente iríamos por la calle oscura, dado que la amenaza real son los maleantes. Pero no podemos evitar tener miedo a la oscuridad, porque nos han enseñado a tenerlo. Es irracional y anula nuestro sistema de alerta natural.

Deberíamos empezar a tomar conciencia de cuáles son los peligros que realmente nos acechan hoy en día. Deberíamos analizar esos supuestos miedos que tenemos tan bien asimilados. El miedo es la emoción que da la alarma, deberíamos ser capaces de tomar una decisión coherente con el peligro que nos amenaza en ese momento. Pero somos humanos.

Lo único que podemos hacer es tomar conciencia de cuáles son las amenazas que realmente entrañan un peligro. El resto, las que nos han enseñado, suponen un desgaste inútil de energía, una pérdida de nuestro tiempo vital. Una vez superados los miedos absurdos, experimentas un incremento de la felicidad.

Llamadas de Atención

 

A veces, a pesar de la meditación, la buena predisposición y la actitud positiva, nos vemos envueltos en situaciones violentas. De pronto nos encontramos con una mala cara, una mala contestación o un grito “sin saber muy bien porqué”.

Normalmente pensamos que “el problema es del otro”, que “yo estaba bien” hasta que él ha aparecido. Si algo hemos aprendido es que todo empieza por uno mismo y que el enemigo nunca está ahí fuera. Aunque la otra persona te moleste y te haga enfadar, escúchale bien. La vida te está llamando la atención.

Si nos reflejamos en otras personas, ese enfado monumental debe provenir de nuestro interior. Aunque parezca que no tiene sentido, escucha el mensaje que intenta transmitir esa persona y lo que ella representa para ti. Aparta la violencia, los malos gestos y las palabras absurdas. Quédate con la esencia y proyéctala en tu vida en este momento. Analiza si lo que te dice está relacionado. Piensa qué te está diciendo la vida con esto.

Presta atención a lo que te suceda después, puede ser una pista para enmendarte. Aplícate el cuento y siéntete agradecido por el toque y afortunado por tu capacidad de comprender. No guardes rencor a la otra persona, no es más que un mensajero de la vida. No te enfades con la vida, no tiene sentido.

Para, respira, tranquilízate y deja que aflore la verdad en tu ser. Se feliz.

La Amenaza Fantasma

He visto mis utópicas ideas plasmadas en otros blogs, anuncios en la tele, en infinidad de libros y en concentraciones por todo el mundo. Será que no son tan utópicas y que otro mundo es al fin posible. Será que esas ideas no son mías ni tuyas y es una consciencia que despierta en la humanidad.

Ante el inminente cambio que  amenaza a nuestra especie, necesitamos sobrevivir. El planeta se rebela contra nosotros, nuestros sistemas económicos y sociales también. La vida es una batalla día tras día. Esto no es vida.

Todo sabemos qué es lo que nos importa realmente, sin lo que no podríamos vivir. Alguno habrá todavía que piense en su i-pod, piso, su coche, su dinero… Todo esto son herramientas que utilizas para conectar con otras personas, da igual el nivel de relación que tengas con ellas. No puedes vivir sin otros humanos, así de simple.

Toda esta crisis que tanto daño hace, te toque o no vivirla en tus carnes, si la sufre alguna persona cercana, te afecta a ti y sufres también. Somos una raza que está por encima de todo prejuicio: la raza humana. Nada más lejos de las películas de ficción, cuando existe una amenaza capaz de destruirnos, nos unimos para luchar juntos.

Eso es lo que está pasando en el mundo, sólo que el enemigo es el más difícil de vencer, nosotros mismos. Nuestras antiguas creencias y actuaciones que tanto daño han hecho y que ahora debemos cambiar. Hubiese sido más fácil un ataque de zombis, aunque si lo piensas, nada más lejos de la realidad.

Abriendo Puertas

 

“Donde una puerta se cierra otra se abre.”

 

Para que entren cosas nuevas, no basta con sacar lo viejo. Si de verdad queremos que entren cosas nuevas, debemos abrir la puerta.

Con esto no sólo estamos dejando entrar lo nuevo, sino que estamos cerrando la puerta a lo viejo. Donde una puerta se cierra otra se abre, depende del lado de la puerta en el que te sitúes.

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