En el camino a la Libertad

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Amanece, Amanece

Amanecer como el Sol, como los pájaros y las plantas es un auténtico lujo. En la medida de lo posible, cada día presto atención a este mágico momento.

De la más completa oscuridad, surge un reflejo azul intenso en los cristales de la ventana. En el más absoluto silencio, se eleva un murmullo procedente quizá de los aparatos eléctricos.

Respiro conscientemente, mientras los pensamientos atraviesan mi cabeza, intento no hacerles caso. Cierro los ojos y respiro, sin interceder, sólo observo la respiración. Sin darme cuenta, han desaparecido los pensamientos y siento como si mi cuerpo estuviese dormido. Oigo el canto de los pájaros, mientras intuyo que está amaneciendo. Una sensación de calor nace en las palmas de mis manos y se eleva, abrazando cada molécula de mi cuerpo.

Lentamente desciende el volumen de la melodía de los pájaros y con él van desapareciendo las sensaciones. Queda una especie de hormigueo que me hace sentir ligera y pesada a un tiempo. Despacito se despierta cada parte de mi cuerpo, primero los pies, la cara, la espalda y el resto. Lo último que se mueven son las manos, aún calientes. Antes de abrir los ojos, respiro conscientemente y pienso en la luz que encontraré al abrirlos. Al tiempo que lo visualizo en mi mente, abro los ojos con una sonrisa. Ha nacido un nuevo día.

No me espera, el sol sigue su rutina y los pájaros ya están en sus quehaceres. La vida en movimiento me motiva para poner en marcha mi propia vida. Ya desperté hace horas, al menos eso creía. Ahora sí me siento despierta y llena de energía. Dispuesta a darlo todo en este maravilloso nuevo día.

¡Feliz Día Nuevo!

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Amor y Elección

Amor incondicional es el que sientes por tus padres, hermanos, hijos y, los más afortunados, por su pareja. Es incontrolable e inevitable, escapa a toda razón. Por muy enfadados que estemos, jamás dejaremos de amarles.

En lo más profundo de nuestra alma, existe ese tipo de amor incondicional, aplicable al resto de la humanidad y a nuestro hábitat. Es más difícil de exteriorizar pues, entre otras cosas, nos han enseñado que el amor es para los poetas. Sentimos vergüenza de expresar nuestros sentimientos de amor e ilusiones delante de otros, como los niños. Nos sentimos idiotas, o al menos es lo que nos han enseñado.

Sin embargo, no nos sentimos bobos cuando mostramos desprecio y odio. Es “lo normal” en determinadas situaciones. Yo creo que es más absurdo exteriorizar esta emoción, que casi siempre proviene de algo que no entendemos o que no nos gusta. Es infinitamente más pueril.

El amor es como un boomerang, siempre regresa con más fuerza de la que lo envías. Sentir amor, entregar y volverlo a recibir, es lo que mejor nos hace sentir en el mundo. Permítete sentirte bien, saca lo mejor de ti cada día y siéntete feliz con ello. En tu interior sabes lo que es correcto, a veces no tiene nada que ver con lo que te han enseñado.

Permite al mundo conocer la maravillosa persona que llevas dentro y que cada día ocultas tras el quehacer. Deja que fluya, que se exprese como más te guste. Dale alas a tu creatividad, como de niñ@, date tiempo para ti, para “tus cosas”. El mundo está esperando que compartas ese alguien que llevas dentro. El tiempo pasa para no volver, aprovéchalo ahora. Disfruta por un momento.

La Libertad es una elección.

En Positivo

 

Hoy más que nunca las palabras tienen una gran importancia. Es por ello que debemos acostumbrarnos a hablar en positivo. De esta manera estamos quitando la negatividad de nuestros pensamientos y de nuestro ambiente.

Las palabras positivas nos hacen centrarnos en lo que sí es posible, en sentirnos bien, en una actitud. Las negativas, justo al contrario, nos dicen lo que no podemos, nos hacen sentirnos mal y generan malestar en nuestro entorno. No se trata de evitar el lado menos bueno de la vida, sino de minimizar sus efectos negativos.

Existe un sencillo truco de psicología inversa muy utilizado por políticos y publicistas. Consiste en anteponer la palabra NO a lo que en realidad son frases afirmativas. La demostración empírica más sencilla es cuando alguien te dice “no pienses en esto” y automáticamente es lo único en lo que piensas durante un buen rato.

La palabra NO no existe en nuestro subconsciente, pero sí nos provoca una reacción consciente e involuntaria. Nos lleva a adoptar una determinada actitud. Por otro lado nos crea una necesidad de desbloquear de nuestro subconsciente aquello que sigue a la palabra NO. En otro tiempo llamado tentación o anhelo por lo prohibido, esa extraña sensación podría ser precisamente de Libertad.

Por ejemplo, nos sucede con las dietas o los malos hábitos. Conscientemente nos creamos una etiqueta y nos martirizamos a cada ocasión. Así justificamos la sensación de falta de libertad, sintiéndonos identificados con otros que tienen el mismo problema. Decimos “es que estoy a dieta”, “soy ex-fumador”, “soy enfermo de”, etc. Empezamos a vivir como se supone que viven esas personas, eligiendo un camino prediseñado. Pero ¿es eso lo que realmente queremos en nuestras vidas? NO.

Por eso es muy importante pensar antes de hablar. En lugar de decir lo que no podemos o no queremos, le damos la vuelta y decimos lo que sí. Ejemplos: “No quiero tener problemas” es lo mismo que “Quiero que me salga todo perfecto”. “No puedo comer grasa” es lo mismo que “Como sano y bien”. “No me gusta el barullo de gente” es lo mismo que “Me gustan los sitios tranquilos”.

Cambiar el chip, sentirte bien con lo que te gusta y hacérselo saber a los demás. Céntrate en lo que sí puedes, analiza lo que no y déjate tranquilo. Acuérdate de sonreír, de elegir el camino con el que mejor te sientas, de ver el lado positivo de la vida. Y si puedes, echa una mano. Ayuda a otros a mirar más allá de sus problemas. Vivirás mejor.

Un Mundo Mejor

El mundo necesita nuevas empresas, nuevas personas, con nuevos objetivos más allá de ganar dinero y amasar enormes fortunas. El consumismo ha sido lo que nos ha llevado a la situación actual. Impulsados por la oferta y la demanda, todos hemos contribuido a este desastre. Ahora es el momento de cambiar.

Si el objetivo anterior era el de poseer cuantas más cosas mejor, el actual es crear un mundo mejor. La necesidad anterior era adquirir productos para mejorar la calidad de vida y de ahí se pasó a acumular productos y a convertir el dinero en un producto. El dinero es un medio, no un producto.

Un montón de dinero no sirve para nada si no cumple con una función secundaria. El depositar dinero en un banco sirve para que el banco lo preste a otras personas. Ha quedado claro que el intermediario que elegimos no era el más apropiado. La banca nos ha traicionado a prestadores y prestatarios. Es necesario concienciarnos de que este Diógenes monetario nos lleva a la destrucción y, como cualquier otro síndrome, es necesario empezar a tratarlo ya.

Para mí, vivir mejor es vivir tranquilo, es sentirte vivo, es estar feliz y en paz contigo mismo y con lo que te rodea. Todos tenemos una idea aproximada de lo que es un mundo mejor. Es necesario pensar qué podemos hacer cada uno y actuar en consecuencia.

Cuando realizas una actividad con la que te sientes bien, no importa el tiempo que le dediques, porque te sientes feliz y en paz. Por el contrario, cuando realizas una actividad con la que te sientes mal, el hecho de invertir 8 horas al día, te hace sentir esclavo. Yo siempre he dicho que tener empresa propia es muy esclavizante, ahora entiendo que sólo lo será si no te gusta lo que haces.

Un mundo mejor, construido por personas mejores, con mejores intenciones. Una nueva conciencia está despertando en la humanidad, es el fin del mundo conocido y el inicio de un mundo mejor para tod@s.

Crisis, Crisis, Crisis!!!

Nada hay que hacer para arreglar esta crisis. Los que la inventaron terminarán con su “trabajo”, sólo ellos tienen la solución de su problema.

Ciertamente nada es lo que debemos hacer. Puedes intentar arreglar tu situación para no llegar tan ahogado todos los meses. Unificar tus deudas para que el recibo mensual sea más fácil de pagar. Quitarte de “lujos” innecesarios, o simplemente seguir acumulando deuda como si nada, que viene siendo al fin y al cabo la solución propuesta por nuestros dirigentes sean quienes sean del continente o país que sean. Hagas lo que hagas, sólo te afectará a tu forma de llevar la situación, todo mental.

Esforzarte más, perder los nervios, el sueño y la cordura, no te sirve para nada. Vivir atemorizados por la crisis nos impide ver más allá, nos impide pensar con claridad y nos lleva a cometer actos absurdos.

Los que liaron esta crisis con el fin de devaluar el $, tienen la solución, el poder y los medios para arreglarlo, pero no les interesa hacerlo. ¿Qué podemos hacer los demás? NADA. La deuda de nuestros países crece sin fin y cuando alguno pretende abandonar el juego se le castiga públicamente. Estamos obligados a jugar, no tenemos libertad para elegir, pues un poder “superior” elige por ti cuál es el tipo de interés de tu hipoteca y cuánto cuesta tu vida. Pero hay un lugar donde ningún poder llegará jamás si tú no lo permites. Ese lugar eres tú mismo. Tu mente, tu alma, tu sonrisa, no tienen precio. No te permitas entrar en su juego de dominación mental. ¡¡Que no panda el cúnico!!

Tú tienes libertad para pensar y elegir tu actitud ante las cosas que suceden en tu vida. Tienes libertad para encontrar la paz en tu interior y en todo cuanto te rodea. Tú tienes libertad de amar y ser feliz cada día, a pesar de la adversidad. Respirar conscientemente cada mañana, sentir que estás viv@. Eres un ser humano, conecta con tu humanidad en ti y en otros. Sonreír cada día, recuerda sólo lo bueno que te ha sucedido hoy.

No eres una máquina de producir dinero para pagar deudas. Eres humano, no lo olvides. Ni mejor ni peor que otro, sólo diferente, pero igual de respetable. Explora tu interior cada día, conócete a ti mismo, ámate, encuentra silencio y paz.

La Amenaza Fantasma

He visto mis utópicas ideas plasmadas en otros blogs, anuncios en la tele, en infinidad de libros y en concentraciones por todo el mundo. Será que no son tan utópicas y que otro mundo es al fin posible. Será que esas ideas no son mías ni tuyas y es una consciencia que despierta en la humanidad.

Ante el inminente cambio que  amenaza a nuestra especie, necesitamos sobrevivir. El planeta se rebela contra nosotros, nuestros sistemas económicos y sociales también. La vida es una batalla día tras día. Esto no es vida.

Todo sabemos qué es lo que nos importa realmente, sin lo que no podríamos vivir. Alguno habrá todavía que piense en su i-pod, piso, su coche, su dinero… Todo esto son herramientas que utilizas para conectar con otras personas, da igual el nivel de relación que tengas con ellas. No puedes vivir sin otros humanos, así de simple.

Toda esta crisis que tanto daño hace, te toque o no vivirla en tus carnes, si la sufre alguna persona cercana, te afecta a ti y sufres también. Somos una raza que está por encima de todo prejuicio: la raza humana. Nada más lejos de las películas de ficción, cuando existe una amenaza capaz de destruirnos, nos unimos para luchar juntos.

Eso es lo que está pasando en el mundo, sólo que el enemigo es el más difícil de vencer, nosotros mismos. Nuestras antiguas creencias y actuaciones que tanto daño han hecho y que ahora debemos cambiar. Hubiese sido más fácil un ataque de zombis, aunque si lo piensas, nada más lejos de la realidad.

Mejorando Lo Presente

“Sólo hay una parte del Universo que puedes estar seguro de mejorar:

tú mismo”.

El Universo nos habla constantemente, pero nuestra humana mente está siempre ocupada en sus cosas. Nos esforzamos en ser mejores y para mejorar sólo tenemos que ser nosotros mismos. Para hallar la perfección no hay que tratar de ser perfecto, pues ya nacemos así. No se requiere ningún esfuerzo, simplemente “no hacer” y dejar que fluya.

Con solo 10 minutos diarios entrenamos nuestra mente para estar en “silencio” y atenta a lo que la vida nos tiene que decir. No cabe la duda cuando se está en armonía con el Universo. Es un equilibrio perfecto en el que todo funciona según lo previsto. A veces puede parecer injusto, pero es necesario caer para aprender a caminar.

El camino no es igual para todos, depende del grado de conciencia de la persona. Muchos no saben hasta qué punto son conscientes, otros creen que han llegado lejos y a penas dan sus primeros pasos. Pero lo importante no es etiquetar los grados, sino la conciencia en sí misma.

Encontrar el equilibrio y estar en paz con uno mismo, es haber llegado muy lejos. Al menos para esta humilde aprendiz.

Namaste.

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