En el camino a la Libertad

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Amor y Elección

Amor incondicional es el que sientes por tus padres, hermanos, hijos y, los más afortunados, por su pareja. Es incontrolable e inevitable, escapa a toda razón. Por muy enfadados que estemos, jamás dejaremos de amarles.

En lo más profundo de nuestra alma, existe ese tipo de amor incondicional, aplicable al resto de la humanidad y a nuestro hábitat. Es más difícil de exteriorizar pues, entre otras cosas, nos han enseñado que el amor es para los poetas. Sentimos vergüenza de expresar nuestros sentimientos de amor e ilusiones delante de otros, como los niños. Nos sentimos idiotas, o al menos es lo que nos han enseñado.

Sin embargo, no nos sentimos bobos cuando mostramos desprecio y odio. Es “lo normal” en determinadas situaciones. Yo creo que es más absurdo exteriorizar esta emoción, que casi siempre proviene de algo que no entendemos o que no nos gusta. Es infinitamente más pueril.

El amor es como un boomerang, siempre regresa con más fuerza de la que lo envías. Sentir amor, entregar y volverlo a recibir, es lo que mejor nos hace sentir en el mundo. Permítete sentirte bien, saca lo mejor de ti cada día y siéntete feliz con ello. En tu interior sabes lo que es correcto, a veces no tiene nada que ver con lo que te han enseñado.

Permite al mundo conocer la maravillosa persona que llevas dentro y que cada día ocultas tras el quehacer. Deja que fluya, que se exprese como más te guste. Dale alas a tu creatividad, como de niñ@, date tiempo para ti, para “tus cosas”. El mundo está esperando que compartas ese alguien que llevas dentro. El tiempo pasa para no volver, aprovéchalo ahora. Disfruta por un momento.

La Libertad es una elección.

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Para La Buena Fortuna

Un objeto especial es aquel que te hace sentir especial. Parece muy obvio y aún así hay cantidad de puestos con artículos para la suerte, el dinero, el amor, etc.

Todos hemos caído alguna vez en  esa suerte fácil y prefabricada y, en la mayoría de los casos, ineficaz. Incluso hay estudios sobre las propiedades de ciertos minerales, para canalizar cierto tipo de “energías”. Muchas de estas piedras se incluyen en estos objetos. Otros son figuras de santos, budas, etc.

Como sabemos, para tener buena suerte lo primero es quitarse el mal rollo y enfocarnos en una buena onda. Cuando estemos cargados de energía positiva, podemos empezar a sembrar oportunidades, creando las circunstancias que favorezcan la llegada de aquello de deseamos. El resto no depende de nosotros, ya se lo podemos dejar a la suerte, el destino, a Dios o a quien queramos.

Cuanta más “energía” enviemos, más fuerza tendrá nuestro “conjuro” de Buena Suerte. Incluso podemos apoyarnos en un objeto especial. Pero no uno de esos de suerte prefabricada, salvo que para ti signifique algo que te haga sentir especial.

Elegir el objeto apropiado es más fácil que rebuscar la “magia” en un puesto. Aquel que llame nuestra atención en el momento que lo necesitamos, ese es. No importa que la etiqueta indique que es para otro fin. Si te hace sentir especial, no lo dudes. A veces es algo que tenemos a mano, algo que hemos visto o que “nos ha venido a la cabeza”.

Siguiendo estos sencillos pasos y confiando en ti mism@, la Buena Fortuna estará de tu lado.

Vive Tus Sueños

 

¿Cuál es tu auténtica vocación? ¿Cómo soñaste que sería tu futuro? ¿Qué quisiste ser de mayor? No lo pienses desde un punto de vista adulto, sino con el corazón de un sueño infantil.

De niña, siempre me había gustado escribir. Mi primer cuento lo escribí con 6 años y recuerdo que mi pobre profesora lo rompió desesperada, porque era demasiado extenso y me llevó todo el día terminarlo. En ese momento, entendí que mi vocación de escritora no me llevaría lejos. Aún así seguí escribiendo más cuentos y poesías que escuchaba. A los 9 años me enamoré locamente de Gustavo Adolfo Bécquer y antes de iniciar el instituto, ya me había recorrido media España a lomos de Rocinante. Nunca dejé de escribir. Los desamores inspiraban versos adolescentes tildados de irreverencias. Quizá algún día aparezcan por aquí publicados. En brazos de la vida, las palabras se derramaban por la tinta del bolígrafo, mi fiel compañero. Pero la vida “no estaba hecha para los soñadores” y mi carácter ordenado me llevó a un mundo en el que absolutamente todo tiene un coste y un valor. Soy Administrativa Financiera y cada día entiendo menos el mundo en el que me formé.

De niña solía imaginarme escribiendo durante horas, en un parque, rodeada de árboles. Soñaba que algún día escribiría un libro que hiciera feliz a la gente. Soñaba… Hasta que un día recibí un mensaje de una buena amiga, que me cambiaría para siempre: “No sueñes con tu vida, vive tus sueños”.

La vida me fue abriendo otras puertas y un buen día desperté. No más estrés, no más relajantes, no más. Decidí respetarme como ser humano. Decidí hacer mis sueños realidad. Descubrí un medio donde poder escribir libremente, los blogs, las redes sociales… Sin preocuparme de nada más que de ser yo misma. Sin importarme ningún contrato con editoriales, ni el número de copias vendidas, ni las ganancias obtenidas o el capital invertido… Nada de cifras, sólo letras.

Recientemente he descubierto una agradable sorpresa, las estadísticas del blog. Jamás imaginé que estos humildes escritos, exprimidos de mis desvariados pensamientos, tuviesen algún sentido para nadie más. Se me cayeron las lágrimas cuando vi que más de 5.500 almas se habían asomado a mi ventana en apenas 8 meses. Es sólo una cifra que representa una intención, el ánimo de dar lo mejor de mí sin condición alguna, de forma libre para tod@s.

En cierta manera, estoy cumpliendo mi sueño. Yo sólo quería escribir para hacer un mundo mejor. Lo mismo para tod@s. Más allá de ganar dinero con un trabajo, está la vocación de las personas. Tus sueños, lo que de verdad te llena. Quizá no llegues a ser futbolista profesional, pero seguro que disfrutas jugando al fútbol. Quizá no llegues al ballet clásico de Moscú, pero seguro que disfrutas bailando, aunque sea en una academia. No importa a dónde te lleven tus sueños, son tuyos y solo tú puedes hacerlos realidad.

Gracias a tod@s los que hacéis mi sueño posible. Gracias a tod@s los que me dais ejemplo cada día. Gracias especialmente a Aurora por mandarme aquel mensaje y a Guille por animarme a hacer de mi Utopía una “realidad”.

El Gran Apagón

¿Y si algún día se apagase la luz? ¿Qué sería de nosotros sin electricidad? ¿Quiénes dominarían el planeta? ¿Cómo sobreviviríamos? Existe una teoría sobre una onda radiactiva que se aproxima a La Tierra y que supuestamente anulará todo tipo de frecuencia eléctrica, paralizando así todo el planeta. Es sólo una teoría, en mi opinión poco probable, pero me sirve de reflexión para ver hasta qué punto dependo de la electricidad.

Si esto sucediese, viviríamos limitados, por las horas de sol, el transporte quedaría a merced de la naturaleza, no podríamos disponer de la mayoría de los objetos que utilizamos a diario, incluso un bolígrafo y una libreta sería un artículo de lujo. No podríamos acuñar tantas monedas, ni habría especulación en la bolsa, ni hablaríamos con nuestros seres queridos con tanta facilidad. Por supuesto, casi nadie, a excepción de los artesanos, podríamos ir a trabajar, no podríamos sacar el dinero del banco o comprar comida, ni siquiera cocinarla… Piénsalo un momento.

Dicen que no se aprecia lo que se tiene hasta que se pierde. Si te privasen del mundo que conoces por “escasez de recursos” ¿qué es lo que echarías de menos? ¿Qué es lo  que no permitirías que te quitaran? ¿Qué valor tiene para ti todas las cosas que componen tu vida? No te limites solo a lo material, piensa en el proceso de fabricación de tus cosas y en los seres humanos que hay detrás de ellas.

Ya se han hecho grandes apagones en ciudades, por propia iniciativa de algunas personas, para concienciarnos del calentamiento global. No hace falta que sea un día en especial, si aún no lo has experimentado, te invito a hacerlo. Intenta vivir un día entero sin absolutamente nada de electricidad ni tecnología, te aseguro que te resultará casi imposible. Ni agua caliente, ni luz, ni móvil, ni transporte, ni comida caliente… Un día se puede hacer el esfuerzo, incluso puede llegar a ser una aventura divertida. Hay personas que viven así a diario, pero por lo general nos parecen borrachos, gente con problemas, sin techo… Valoramos sólo lo que vemos y a veces el cómo han llegado hasta ahí, pero nunca reparamos en su realidad diaria.

Piensa en cómo sería tu vida sin electricidad ni tecnología. Ahora que te paras a pensarlo, eres un poco más consciente del mundo en el que vives.

Crisis, Crisis, Crisis!!!

Nada hay que hacer para arreglar esta crisis. Los que la inventaron terminarán con su “trabajo”, sólo ellos tienen la solución de su problema.

Ciertamente nada es lo que debemos hacer. Puedes intentar arreglar tu situación para no llegar tan ahogado todos los meses. Unificar tus deudas para que el recibo mensual sea más fácil de pagar. Quitarte de “lujos” innecesarios, o simplemente seguir acumulando deuda como si nada, que viene siendo al fin y al cabo la solución propuesta por nuestros dirigentes sean quienes sean del continente o país que sean. Hagas lo que hagas, sólo te afectará a tu forma de llevar la situación, todo mental.

Esforzarte más, perder los nervios, el sueño y la cordura, no te sirve para nada. Vivir atemorizados por la crisis nos impide ver más allá, nos impide pensar con claridad y nos lleva a cometer actos absurdos.

Los que liaron esta crisis con el fin de devaluar el $, tienen la solución, el poder y los medios para arreglarlo, pero no les interesa hacerlo. ¿Qué podemos hacer los demás? NADA. La deuda de nuestros países crece sin fin y cuando alguno pretende abandonar el juego se le castiga públicamente. Estamos obligados a jugar, no tenemos libertad para elegir, pues un poder “superior” elige por ti cuál es el tipo de interés de tu hipoteca y cuánto cuesta tu vida. Pero hay un lugar donde ningún poder llegará jamás si tú no lo permites. Ese lugar eres tú mismo. Tu mente, tu alma, tu sonrisa, no tienen precio. No te permitas entrar en su juego de dominación mental. ¡¡Que no panda el cúnico!!

Tú tienes libertad para pensar y elegir tu actitud ante las cosas que suceden en tu vida. Tienes libertad para encontrar la paz en tu interior y en todo cuanto te rodea. Tú tienes libertad de amar y ser feliz cada día, a pesar de la adversidad. Respirar conscientemente cada mañana, sentir que estás viv@. Eres un ser humano, conecta con tu humanidad en ti y en otros. Sonreír cada día, recuerda sólo lo bueno que te ha sucedido hoy.

No eres una máquina de producir dinero para pagar deudas. Eres humano, no lo olvides. Ni mejor ni peor que otro, sólo diferente, pero igual de respetable. Explora tu interior cada día, conócete a ti mismo, ámate, encuentra silencio y paz.

La Fórmula de la Felicidad

 

Vivir = Amor + Aprendizaje + Equilibrio = Felicidad

 

Ama todo aquello que compone tu vida,

Aprende de todo cuanto te rodea,

Encuentra el equilibrio en tu interior

Y hallarás la  F E L I C I D A D   😀

 

 

 

La Felicidad es la Ausencia de Miedo

El miedo es una emoción que nos alerta de un peligro. En todos los animales, es muy útil para la supervivencia, pero sólo cuando el peligro es real. En los humanos a menudo el miedo representa un peligro que no es real, es desproporcionado en cuanto al daño o no tiene nada que ver con la supervivencia. Esto es lo que se denomina terror.

Tener miedo a atravesar una calle oscura llena de maleantes, tiene su lógica pues existe un peligro real. El problema es cuando imaginamos que en todas las calles oscuras hay maleantes o damos por hecho que no nos pasará nada si vamos por calles iluminadas. Por costumbre o educación malintencionada, tendemos a generalizar. Nos dejamos llevar por lo que hemos aprendido sobre el peligro, bien por nuestras propias experiencias o por las de otros. Esto nos hace obviar las alertas reales, las cambiamos por pánicos, fobias, terrores que tenemos previamente clasificados en nuestras mentes.

Cuando haya que atravesar una calle oscura vacía y la alternativa sea una calle iluminada llena de maleantes, por costumbre iremos por la calle iluminada porque “nunca sabes qué puede salir de la calle oscura”. Si hiciésemos caso a nuestro sentido del peligro, automáticamente iríamos por la calle oscura, dado que la amenaza real son los maleantes. Pero no podemos evitar tener miedo a la oscuridad, porque nos han enseñado a tenerlo. Es irracional y anula nuestro sistema de alerta natural.

Deberíamos empezar a tomar conciencia de cuáles son los peligros que realmente nos acechan hoy en día. Deberíamos analizar esos supuestos miedos que tenemos tan bien asimilados. El miedo es la emoción que da la alarma, deberíamos ser capaces de tomar una decisión coherente con el peligro que nos amenaza en ese momento. Pero somos humanos.

Lo único que podemos hacer es tomar conciencia de cuáles son las amenazas que realmente entrañan un peligro. El resto, las que nos han enseñado, suponen un desgaste inútil de energía, una pérdida de nuestro tiempo vital. Una vez superados los miedos absurdos, experimentas un incremento de la felicidad.

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