En el camino a la Libertad

Archivo para la Categoría "Mi crisis, tu crisis"

Mi crisis, tu crisis. 5.Conciencia global

Es sencillo, pensar globalmente y actuar individualmente. Si no tenemos trabajo aquí, pues habrá que irse allí. Si somos ciudadanos del mundo para comprar camisetas made in China, lo somos para ir a China a trabajar a la fábrica de camisetas. Lo que no podemos hacer es quedarnos sentados protestando porque los chinos tienen dinero y los españoles tienen deudas. Si no compramos camisetas made in Spain, cerrarán las fábricas de camisetas en España. Es un ejemplo absurdo, pero hay que intentarlo con todo, debemos ser conscientes de nuestros actos. Si eres ciudadano del mundo, no te limites a un solo país, vive tu vida en el mundo.

Todos formamos parte de un todo. Es más que una frase taoísta sobre la energía y la naturaleza. Es tomar consciencia de ti mismo y de todo cuanto te rodea, a todos los niveles de tu vida y de la vida en general. Es una idea muy inmensa para la mente humana. Durante siglos lo hemos expresado mediante la religión, en un mundo espiritual. Ahora hemos sido capaces de desarrollarlo a través de internet y creo que seremos capaces de hacerlo en la “vida real”.

Las redes sociales nos invitan a sacar de nuestro interior aspectos que no mostraríamos ante los que nos conocen en persona. La máscara del teclado nos ayuda a quitarnos la máscara de carne y hueso y llegamos a ser más auténticos en la red que en persona.  Escribirnos con gente que no conocemos personalmente o que hace años que no vemos, jugar con otros, expresar nuestra opinión en foros y los más altos niveles de relaciones humanas que se han visto jamás.

Esa es la clave, las relaciones humanas, a través de internet nos permiten acercar la idea de la esencia global y la libertad del individuo. Si podemos ser nosotros mismos en la red, por qué no en el día a día. Nos da miedo quitarnos la máscara de carne y hueso y dejar el alma al desnudo, pero sería tan sano para todos dejarnos conocer. Tenemos tanto amor que aportarnos unos a otros. Hay tanta necesidad de quitar el estúpido velo que nos envuelve a nivel mundial.  No se puede hacer en una noche, pero sí cada día un poco.

Todo depende de nosotros. Somos un presente sin futuro porque nos toca crear nuestro propio futuro. En nuestras manos está nuestro destino. Es hora de pensar, de conocer todo nuestro mundo y de crear. Es un movimiento universal y sin precedentes en la historia de la humanidad. Nos hemos salido del guión, somos los elegidos, no aceptamos abusos y no queremos seguir abusando. Puede que hayamos despertado todos. Arriba, es la hora.

Anuncios

Mi crisis, tu crisis. 4.Culpables todos

Yo soy culpable de no haber visto que estaba invirtiendo 35 años de mi vida y el 110% de mi sueldo en un objeto de consumo, por el que pagué un 700% de su valor catastral. Soy culpable de haberme dejado engañar a mis 24 años, por aquellos que me hablaron de “lo normal” y “lo correcto”. Soy culpable de no haber pensado por mí misma y de inconscientemente contribuir a este juego sucio.

Pero no soy más culpable que quienes sacaron beneficio entonces, llámese banco, inmobiliaria, antiguos propietarios y el directivo de la constructora, que resultó ser el sobrino del político de turno. No soy más culpable que los gobernantes que no pusieron control ni freno a tiempo, quienes no advirtieron al pueblo que estábamos en peligro. Aquellos quienes fomentando el consumo, el empleo, inyectando liquidez al sistema, dijeron que “España iba bien”. Dando ayudas sociales tipo pan para hoy y hambre para mañana, dijeron que “España no entraba en recesión”. Y demás milongas y estrategias de auto beneficio.

Ahora la gente se pregunta dónde está el dinero. Sólo hay que sacar la cabeza de España y echar una ojeada al mundo. Esta vez no miramos a Estados Unidos a Europa, sino a Brasil, India y China,  proveedores del mundo, grandes inversores hoy en día. Con sus tremendas plantas productoras, de miles de empleados, que a pesar de sus precarias condiciones de trabajo, llevan sus nóminas a casa. También habría que echar una ojeada al patrimonio de la gente, de los bancos, los empresarios y las familias de los políticos.

Ahora es cuando nos echamos a la calle porque el sistema consumista se ha vuelto contra nosotros. Es como un globo, que cuando lo hinchas demasiado, explota. A mí me parecía que la burbuja inmobiliaria no era eso, pero estaba equivocada. Una burbuja es exactamente eso.

¿Y cómo salimos de ésta? No volviendo a cometer el mismo error. Las personas tenemos que PENSAR E INFORMARNOS bien antes de actuar. Pensar en las consecuencias a corto, medio y largo plazo. En las consecuencias individuales y globales de todo cuanto hacemos. Desde comprar el pan en el chino de debajo de casa, hasta comprar esas Nike fabricadas en Tailandia. Esto supone dedicar más tiempo a pensar y menos a ver la tele, leer historietas y dejar que nos coman la oreja.

Eso es para tod@s y a todos los niveles de la sociedad humana. Tenemos que ser más honrados, cuanto mayor sea nuestra responsabilidad y más aún cuando somos responsables de personas.

Mi crisis, tu crisis. 3.Familias objeto de consumo

Convertir un derecho constitucional, como es la vivienda digna, en un objeto de consumo, es más que una responsabilidad política que empresarial o social. Cada vivienda representa a una familia, da igual que sea de uno o de 10 miembros, si son hermanos, amigos o lo que sea. Son un grupo de PERSONAS que VIVEN en un determinado lugar. Hablamos de SERES HUMANOS. Si convertimos la vivienda en un objeto de consumo, convertimos a las familias en objetos de consumo.

Creo que para consentir una situación así, hay que valorarlos efectos secundarios y daños colaterales. Hay que mirar a medio y largo plazo. Creo que para dirigir una sociedad, en todas las acepciones de la palabra, hay que tener capacidad de prever las consecuencias y no dejarse engatusar por los beneficios personales. Creo que alguien debe controlar en beneficio de la sociedad qué es “lo normal”. Me explicaré mejor con mi propio ejemplo.

Cuando yo me compré mi piso en 2004, lo normal era pedir una hipoteca a 35 años, por el 110% del valor de tasación más los gastos, con 1,5% de comisión de apertura para el banco, más la comisión de la inmobiliaria mediadora. Además de unos intereses del 1,5% + Euribor, que en ese momento superaba el 2%. Eso es una burrada para cualquiera que sepa un poco de mates, pero no fue lo peor que llegué a escuchar. Años después una compañera de trabajo firmó una operación a 50 años, con unas condiciones similares, estando el Euribor a más del 3%. Ella tiene 50 años, sin propiedades y cuyos únicos ingresos eran la nómina de un trabajador medio y la de su hija avalista menor de edad. Esto no tiene nombre, al menos yo no sé cómo llamarlo.

Centrándonos en mi caso, os detallaré un poco más la situación para entender el riesgo que realmente tiene la operación. Éramos jóvenes de 24 años, no teníamos propiedades y nuestros ingresos “familiares” eran de 1.700€ entre los dos. Los dos teníamos nuestro primer empleo estable, en el que solo yo era indefinida. Nuestros padres, con sus casas hipotecadas y sus nóminas mileuristas, fueron los avalistas de la operación. A priori ninguno de vosotros me daríais ni 100.000€ ¿verdad? Lo mismo pensaron un par de cajas y bancos a los que fuimos por nuestra cuenta. Todo cambió cuando acudió la inmobiliaria por nosotros.

Pensemos a continuación en el riesgo de la operación y las consecuencias.

a)      ¿35 años? Yo tenía 24, lo que supone terminar de pagar a los 59. Con la calidad de vida de hoy en día, no sé si terminaré de pagar la hipoteca con la pensión. 35 años humanos son una vida entera, para un banco es solo una cifra, para los políticos son 8 legislaturas electorales. Por otra parte, cuanto más largo sea el plazo de una operación mayor riesgo tiene de ser impagada. En aquel momento los bancos “no sabían” que terminarían siendo las mayores inmobiliarias del país.

b)      ¿Por el 110%? Para comprar, hay que llevar dinero, lo aprendes de pequeño cuando vas a por chuches. Cuando lo que quieres comprar cuesta más de lo que puedes ahorrar a corto plazo, es difícil ir a comprar con el dinero en el bolsillo. Aún así debería haber unos límites más razonables en función del valor de la vivienda. Se me ocurre que un 70% podría ser un precio “justo” para no vender tu vida al banco.

c)       El valor de tasación de mi vivienda era del 700% por encima de su valor catastral. Hoy en día no vale ni la mitad del préstamo que aún tengo pendiente con el banco. Debería existir una regulación sobre el valor de las cosas y controlar su evolución en el mercado. Además las personas no deberíamos consentir en vender o comprar por esos precios. Eso no nos beneficia a ninguno a largo plazo.

d)      La comisión del 1,5% de apertura que se llevó el banco equivale a una fianza de 4 meses de alquiler. Además firmé unas comisiones del 25% por demora en el pago de los  recibos. “Lo normal” era que te aplicasen una comisión por cancelación del 1% y por amortización anticipara del 0,5%. Creo que todas estas comisiones son desproporcionadas, ya que existe un periodo de carencia de amortización de capital de 5 años, por lo que los intereses que va a cobrar el banco por la operación son más que suficientes. En aquel momento, alguien me aconsejó que no aceptase ese tipo de comisiones por cancelación, ya que “lo normal” era amortizar el préstamo antes del plazo del vencimiento. Le estaré eternamente agradecida a esa persona.

e)      Las comisiones de las inmobiliarias también son desproporcionadas en función del trabajo que realizan. Además es injusto que cobren tanto al comprador como al vendedor. A parte las inmobiliarias y promotoras se convirtieron en la más potente herramienta especuladora.

f)       Euribor + 1,5% de interés, es un atraco a mano armada. Casi supone devolver el doble de lo que pediste. Debería haber un período máximo para cobrar intereses.  Afortunadamente, algo sabía de finanzas y me dediqué durante años a negociar ese diferencial hasta dejarlo en 0,40%. Muchas personas ni siquiera se acercan a sus bancos a preguntar por desconocimiento o por miedo, olvidando quién es el cliente.

g)      Lo del Euribor es asunto de políticos y bancos. Deberían ser más conscientes de que Euribor significa endeudamiento de las familias, eso requiere un control y unas limitaciones. La peor crisis de mi pequeña familia y de muchas otras, comenzó cuando el recibo de la hipoteca pasó a superar uno de los salarios que entraban en casa. La solución inmediata fue un mayor endeudamiento, adquiriendo nuevos préstamos, con la esperanza de que todo mejoraría. El BCE decidió bajar el Euribor, pero mi endeudamiento no desapareció por ello y además me encontré en el paro.

h)      Jóvenes, sin propiedades, con su primer empleo “estable”. La situación económica empezaba a flaquear, aunque había trabajo, pero a los 24 años te pueden pasar muchas cosas. Afortunadamente, mi relación de pareja fue bien y seguimos juntos con nuestra hipoteca. Por suerte o por desgracia, mi pareja siguió en su puesto de trabajo, no le queda otro remedio. Yo trabajaba en el sector de la construcción, la crisis me cambió de empresa y posteriormente me envió al paro. Nuestros ingresos no han mejorado mucho desde entonces, por lo que nuestro nivel de endeudamiento sigue siendo muy elevado. No deberían dar préstamos tan tremendos a personas tan jóvenes, en tal situación.

i)        Finalizaré con los avalistas, nuestros padres. Tampoco son ajenos a la crisis, con sus hipotecas, sus trabajos y sus vidas familiares. Atados a nuestra hipoteca, mi banco le ha dado un nuevo sentido a la intimidad familiar, haciéndoles partícipes de los detalles de nuestra situación económica, con una notificación poco amable, cada vez que se devuelve un recibo de la hipoteca. Deberíamos haber pensado más de dos veces las consecuencias.

Esta operación que hoy en día me ralla los oídos era entonces “lo normal” en 2004. Incluso un chollo, ya que el diferencial llegó a ponerse en un 2,5% y el Euribor en un 5,4%. Traducido a economía familiar significaba una nómina y media para afrontar la hipoteca. Además mi piso se revalorizó un 30% más del precio por el que lo compré. Pero para mí, como para muchas familias, comprar una vivienda suponía empezar una nueva vida y no una inversión de mi vida.

Lo peor  es que la situación se repite, con motivo de mover el dinero, las entidades financieras siguen concediendo préstamos salvajes y las personas siguen participando de ellos. Pronto habrá bonanza económica, de nuevo ¡a crédito!

Mi crisis, tu crisis. 2.Causa-efecto y quién dijo qué

Profundicemos en el causa-efecto y en el quién dijo qué. Eso es lo que falta, en mi opinión, eso y que comiencen a “rodar cabezas”. En las empresas, cuando hay un problema tan gordo como este que ha ocasionado la crisis, se despide, incluso se lleva a juicio. En las familias, es un drama, a veces se rompen familias por canalladas como esta. Entre amigos, supone no volver a saber jamás de ese desgraciado y a veces, incluso se denuncia. ¿Por qué no están en la cárcel los que permitieron que esto suceda?

Las reglas del juego estaban claras, cuando ahorres accederás a la hipoteca. Había trabajo, la gente íbamos ahorrando y consiguiendo las cosas con esfuerzo y por un valor “razonable”. De pronto, como locos,  empezamos a adquirir segundas viviendas, tecnología, viajes… ¡A Crédito! Sin ahorrar, dinero fácil. A alguien se le ocurrió cobrar más intereses y como todo subía, nos lo vendieron todo como un chollo de última hora. Todos nos volvimos locos, unos a consumir sin control y los otros a dar créditos sin control. ¿Dónde estaban los que debían controlar la situación?

Lamentablemente frotándose las manos. No con dinero, si no con el beneficio del apoyo, favores especiales, si tú me ayudas yo te ayudo, votos… Me explicaré mejor: si el mandatario consiente que el empresario construya un número de viviendas, el constructor le regalará una al mandatario, además meterá a su amigo un buen puesto en la empresa y le hará una oferta especial para ese plan urbanístico que los ciudadanos le agradecerán en las urnas. Un simple ejemplo de andar por casa, tan real como la vida misma. En mi opinión eso se llama corrupción.

Los mandatarios deben velar por el bienestar del pueblo, no anteponer el suyo propio y el de sus familiares y amigos. Con unos ideales o con otros, el pueblo los ha elegido para que gestionen todo cuanto necesitan para que la sociedad funcione. Es el director de una gran empresa, el cabeza de una gran familia. Es el responsable del dinero de todos, de los bienes públicos, de lo que no es suyo. Como en la empresa o en la familia, de lo que no es tuyo no te puedes aprovechar en tu propio beneficio. A eso se le llama honradez.

Supongamos que en una empresa yo comprase el material a otra sólo porque me hacen regalos y me han prometido un puesto de trabajo para mi primo, independientemente de lo que esto le cueste a la empresa. ¿Sería honrada mi forma de actuar? ¿Debería dejar a la empresa de material carta blanca para hacer lo que quieran con los pedidos? Si me pillasen invirtiendo el dinero de la empresa en mi propio beneficio, me despedirían, incluso me podrían reclamar judicialmente las pérdidas ocasionadas a la empresa. Lo mismo con la política, pero a gran escala.

Mi crisis, tu crisis. 1.Ideas Relevantes

Estas son algunas ideas que pude extraer de diferentes libros y mi experiencia personal con respecto a la crisis. Pretenden ser puntos reflexión, más que un esquema de ideales.

  • Las madres y la microeconomía
  • La globalización requiere e implica ciudadanos globales
  • Piensa globalmente, actúa individualmente
  • Ser optimista no es idealizar una situación, sino saber sacar lo mejor de cada cosa que nos suceda
  • Estar en paro no es lo mismo que estar parado
  • El valor de la amistad
  • El origen y las causas de la crisis
  • El complot en la bolsa
  • La responsabilidad individual
  • La conciencia global
  • La evolución del capitalismo, el control sobre el capital y el buen camino (hacia el autocontrol y la anarquía)
  • Ser empresario de tu propia vida
  • El control es más que una dictadura o demagogia
  • PENSAR y no dejarnos engañar
  • Ser tolerantes y dar oportunidad a cosas desconocidas, EVOLUCIONAR
  • Vivir el presente y crear el futuro con tus actos presentes
  • Mirar a largo plazo y larga distancia
  • Reconocer el valor en las cosas
  • Ser feliz
A %d blogueros les gusta esto: