En el camino a la Libertad

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Mens Sana In Corpore Sano

Cuerpo, mente y espíritu van unidos, cuando uno de ellos no se cuida, afecta a los otros dos. Cuando estás enfermo, tu mente está distraída y tu espíritu se siente mal. Por el contrario, cuando haces ejercicio, meditas o te sientes feliz, todo reacciona en conjunto.

Frente a los problemas, la mejor forma de luchar es meditando y relajando la mente y el cuerpo. Solo así el espíritu reacciona y es todo más fácil, dejando actuar a tu propio yo. Siendo tú mismo.

Llevar una vida en contra de tu propio ser te autodestruye a todos los niveles. En la mayoría de los casos, lo más conveniente es para, cerrar los ojos y respirar. Dejar que todo se quede en silencio y escuchar tu voz interior. Nuestra sabiduría innata se basa en un solo principio: EL AMOR.

Dar y recibir amor y disfrutar con ello, en eso consiste la vida. Por esto hay que estar agradecido cada mañana, por tener la oportunidad de dar lo mejor de ti y sentir felicidad por ello. Eso es la vida, la felicidad y lo que nos hace libres.

Nueva Visión (parte II)

Desde hace tiempo comprendo que todo empieza por uno mismo. Ya hemos tomado consciencia de que el mundo es de todos y todo lo que suceda nos repercute a todos, al menos en el aspecto ecológico. Es el primer paso que da el ser humano en conciencia global. Actuando individualmente, reciclando en casa y aportando su granito de arena al mundo.

En su momento se crearon organizaciones para actuar en “el tercer mundo” para que esos hermanos del planeta tengan cubiertas sus necesidades básicas y no crezcan entre la destrucción. Educando al niño, evitaremos un hombre destructivo. Todos somos hermanos del mundo y todos nacemos libres e iguales, pero crecemos en condiciones diferentes. El niño crece entre odio, de mayor estará marcado por el odio. Aquel que crece en el amor, lo reconocerá en todas partes donde vaya. En esto también debemos de ser conscientes. Suena a sermón religioso, pero lástima que ese otro gran invento llamado dinero lo envenene todo. No comprendo porqué los líderes religiosos viven como faraones del Antiguo Egipto, como si de semidioses se tratasen. Si se trata de dar ejemplo, deberian ser como “sus hermanos”.

¿Y a dónde nos lleva todo esto? ¿Realmente necesitamos todo lo que nos rodea? ¿Realmente nos beneficia en algo? Deberíamos seleccionar aquello que no nos sirve para nada y quitarlo de nuestras vidas, seguramente seríamos más sanos, más felices y generaríamos más amor. Deberíamos esforzarnos por quitarnos la mochila del cansancio, el odio y las cosas inservibles. Nos quitaríamos un gran peso de encima.

Si reocgemos lo que sembramos, ¿por qué no sembrar con mayor interés? Si queremos recoger sonrisas, paz, felicidad, amor… deberíamos sembrarlo primero. Casi siempre, cuando alguien te sonríe, sonríes. Somos espejos, nos reflejamos en lo que tenemos enfrente y esa es la percepción que recogemos.

Al fin y al cabo es la realidad que nos creamos. Es maravillosa esta capacidad de crear, de poner tu granito de arena, de observar, de sembrar y recoger… Si vivimos en una incesante fiesta, hay que vestirse para la ocasión y disfrutar, porque al final la fiesta será un éxito si los invitados se lo pasaron bien. De esto se trata la vida, disfrutar de ella al máximo.

Nueva Visión (parte I)

 

El mundo no es como se aparece ante nuestros ojos. La filosofía y la ciencia nos podrían dar versiones muy distintas a lo que concebimos por realidad. Vivimos en una incesante fiesta donde todo lo que nos rodea está “vestido para la ocasión”, pero no es cierto. Creemos en una versión artificial y sin embargo, estamos convencidos de que es la más sencilla, pero es la más compleja, es el todo por el todo.

Desde niños nos enseñan que los colores no son más qu la luz que se refleja en los objetos, pero nos cuesta tanto asimilar que no es real. Desde niños nos enseñan que todo está formado por partículas, pero nos cuesta tanto asimilar que las cosas no tienen límites reales. Desde pequeños nos enseñan que todo es producto de la reacción entre las moléculas. Que una gota de agua no es más que H2O. Hasta los inventos cotidianos como la electricidad, el teléfono, la fotografía, hoy en día son dignos de asombro y admiración. No lo analizo, doy por hecho que es así, lo incluyo en “mi mundo real”.

Pero qué paradoja que no sea real el mundo en el que vivimos. Es un mundo inventado por nosotros los humanos, aunque hay muchas cosas que ya estaban ahí antes que nosotros. La naturaleza sigue sus planes y el conjunto de seres que integran este mundo están incluidos en ellos, hasta los todopoderosos humanos.

Somos capaces de crearnos un mundo a parte, pero no comprendemos el mundo en el que vivimos. Nos hemos creado una sociedad, unas normas, una división del universo, del planeta, hemos inventado máquinas y hemos estudiado y manipulado las pequeñas partículas para crear grandes inventos. Algunas mentes privilegiadas pueden ver más allá de la fiesta que nos hemos creado, son “pensadores”. Personas que se dan cuenta de todo, que lo asimilan y son conscientes de que lo que no es real, como el sabor, el color, el olor… Van más allá del tacto y observan cómo la luz nos juega malas pasadas y cómo nos afecta psicológicamente todo esto.

Vivimos engañados desde hace miles de años. Nos enseñan cosas en clase de filosofía y entonces nos parecen locuras de unos antiguos que no comprendían los avances de su tiempo. Pero son verdades como puños que deberían admitirse desde los escalafones más altos de nuestra sociedad inventada. Los políticos y los jefes de las distintas órdenes religiosas deberían ser justos, comprender y no engañarnos en su propio beneficio, siguiendo con esta manipulación. Deberíamos ser más conscientes y no jugar con nuestras vidas, desperdiciándolas de esta manera. Yo siempre pensé, que en caso de guerra, si no acudiesen los soldados, ¿quién lucharía? ¿irían los líderes a pegarse tiros, para defender sus propios ideales, hasta que se destruyesen unos a otros? NO. Probablemente buscarían otras soluciones para evitar su propia destrucción. Está en nuestras manos el poder crear un mundo de paz.

Agradecimientos

Sólo quisiera dar las gracias a mis maestros. Gracias por afianzar mis ideales y por darle sentido a mis pensamientos vagabundos. Por abrirme nuevas puertas en la vida, por ayudarme a encontrarme conmigo misma y llevarme al habitáculo de mi espacio interior. Por ayudarme a comprender aquello de “yo solo se que no se nada”.

El camino es infinito, pero al menos ya se dónde está ubicado. Gracias por ayudarme a dar mis primeros pasos, ahora he de asimilarlo todo y cuando así sea, empezaré a caminar. Gracias por recordarme que siempre hay elección, quiero seguir el camino. Desde la cuna me enseñaron y ahora que soy mayor, parece que todo era cierto. Tengo que asimilar estas verdades innatas. Es como una película de ficción.

Sólo se ha abierto una puerta y nadie me obligó a pasar por ella. Eso para mí tiene mucha nobleza, nadie nos ha vendido nada. Gracias por regalarnos el tiempo y la sabiduría. Gracias por aparecer en este justo momento.

 “Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece.”

El Gran Pensador

Lo importante no es descubrir quién es el pensador, sino el llegar a la pregunta. La cuestión no es quién soy, sino QUIÉN NO SOY. No soy el que controla a mis latidos del corazón, ni la transformación del oxígeno en mi sangre, ni controlo la producción de células, ni mis propios pensamientos. No puedo parar de pensar, como tampoco puedo parar de respirar. Estas no son mis responsabilidades, sólo puedo observar e intervenir. Mi responsabilidad es cuidarme por dentro y por fuera, es ser feliz, es dar lo mejor de mí en cada momento.

La cuestión es ¿qué voy a hacer al respecto? Ante cualquier situación buena o mala, la respuesta debe evitar generar dolor. Las experiencias nunca son malas, ni siquiera cuando nos equivocamos, porque nos ayudan a aprender y a evolucionar. Si no aprendemos es que no hemos vivido la experiencia. La clave para que la respuesta salga sola, naturalmente de nosotros mismos, está en la observación y la meditación. Esto nos ayudará a tomarnos las cosas con calma y a anticiparnos a las situaciones, sean cuales sean.

Personalmente, yo creo que la respuesta brota innata de nuestro interior, es la primera idea e intención que tenemos. Pero se desvanece rápidamente, porque casi siempre es tan noble y pura, que da miedo y preferimos evitarla y “pensar” otra cosa rápidamente. Casi siempre sabemos qué es lo correcto antes de actuar, pero la mayoría de las veces implica sacrificios que a la postre nos harán sentir bien, pero nos parecen incómodos en ese momento. Lo cierto es que casi siempre llegamos a la conclusión de que si hubiésemos hecho lo primero que “nos vino a la cabeza”, no habríamos sufrido tanto para llegar al mismo punto.

Evolución y Dolor

Las experiencias no son los momentos vividos, si no lo que aprendemos de ellos y nos hacen evolucionar. Tememos los cambios, aunque siempre son para mejor. Los cambios grandes e importantes son los que nos afectan a nivel económico, salud y relaciones personales. De las malas experiencias se aprende para evolucionar. Todo lo que hacemos afecta a los demás y por lo tanto, afecta a la totalidad, a la armonía global.

El dolor nos separa y no nos deja evolucionar, perjudica a la armonía global. Las religiones pierden adeptos porque se basan en límites obsoletos que hacen a las personas egoístas. No están admitidos otros dioses, los de otras religiones, los homosexuales… Son egoístas y ese egoísmo causa dolor y separación. No evolucionan.

Hay que respetar a los mayores porque se deben a sus experiencias, son sabios y se vuelven como niños. Hay que educar a los niños porque son el futuro. Hay que pensar globalmente y eliminar los extremos porque todos estamos en el mismo bando, hasta los políticos.  El odio causa dolor y destrucción, no evolucionamos con odio. Hay que mantener un punto de vista global y actuar de forma individual.

Armonía Global

Empiezo a observar y pongo mis cinco sentidos en buscar al pensador. He tomado consciencia de mi cuerpo y ya soy capaz de sentir, desde la tela de los calcetines en mi piel, hasta cada una de las vértebras de mi columna vertebral. Voy dando mis primeros pasos. La vida me da la oportunidad de volver donde me perdí. No lo termino de entender, pero no voy a oponer resistencia, me dejaré llevar.

Creo que empiezo a observar la armonía global en la humanidad. En ocasiones formamos una masa de energía, un movimiento, un todo común. Es difícil de explicar. Por ejemplo, en el concierto del viernes pasado. Cantábamos a una sóla voz, bailábamos a un sólo compás, todos expresábamos un mismo sentimiento. Éramos una masa humana, dándolo todo por nuestros ídolos que se fundían con nosotros desde el escenario. En un local tan pequeño, daba la impresión de que tu alma estaba volando por todas partes, fomas partes de todo aquello, del todo, de la masa.

Se observa también en el metro, en la calle, en el taichi, en el deporte de equipo, en las gradas de un campo de fútbol o en un bar frente a un televisor. Esa empatía innata que nos une en determinadas situaciones, más aún cuando compartes las mismas emociones con otros humanos. Incluso algunos animales y si lo apuras, las plantas. La astemia estacional es un claro ejemplo. Ahora termina el invierno y todo torna color primavera, hasta nuestras esperanzas, es la energía global.

Es difícil de explicar y comprender, pero muy curioso de observar. Siento que me quito un peso de encima, una responsabilidad que recae sobre el pensador y no sobre mí.

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